29 febrero, 2020 Comentarios (0) Escalada

Vías ferratas de Cuevas de San Marcos

El pasado 8 de febrero 15 socios del Grupo Alpino Pinsapo de la SEM, fuimos a realizar las dos vías ferratas que hay en Cuevas de San Marcos: la de la Falla del Camorro y la del Reloj.

Decidimos empezar haciendo la de la Falla del Camorro porque según nos habíamos documentado, era de dificultad media, una k2, y como había algún compañero que  no tenía demasiada experiencia en estos lides, era lo más aconsejable empezar por la más fácil, ya que la otra es una k3, y además nos servía de calentamiento.

La falla del Camorro es la más antigua de las dos, es una ferrata cortita, y en principio solo presentaba dos extraplomos con cierta dificultad, siendo el más complicado el primero de ellos. Y efectivamente fue así, a más de un compañero se le «atragantó» este paso. Superado este primer escollo, el segundo extraplomo no presentó mayores dificultades, y todos pudimos terminar la vía ferrata sin problema.

La vuelta al inicio de la segunda ferrata, la del Reloj, se hizo complicada porque no hay prácticamente hitos, y estos aparecen al final, y además hay que hacer un cresteo en toda regla.

La aproximación a la ferrata del Reloj nos impresionó porque se podía ver su recorrido en todo su esplendor, con sus puentes de monos suspendidos a una altura considerable y unas subidas largas y verticales….todos pensamos que había sido una buena idea haber empezado por la ferrata de la Falla del Camorro.

Esta ferrata es de reciente construcción y se nota en la calidad de sus materiales y en las especificaciones técnicas de los mismos. Esta ferrata te pone en su sitio al principio porque tiene un desplome, que si bien no es muy extraplomado, sí es muy sostenido, y recuerda en parte a la ferrata de Benadalid.

Pasado este desplome y con una pequeña travesía lateral, llegamos a un puente de monos cortito y bien tensado que no presentaba ninguna dificultad para pasarlo.

Terminado este puente de monos, seguimos con una travesía lateral hasta el segundo puente de monos, el cual, a diferencia del anterior, es mucho más largo, está menos tensado y presenta mayor sensación de verticalidad. También tiene una peculiaridad, y es que a mitad del mismo, hay un cable vertical puesto que une los cables horizontales para que no se comben en demasía, y hace que el cambio de mosquetones en este tramo del puente, le de un punto de mayor dificultad. En definitiva es un puente de monos que cansa, tanto por lo largo como por lo destensado que se presenta al final, que hace que tengamos que tirar de brazos más de lo que quisiéramos.

Al final de este puente de monos, encontramos una «graciosa» subida que unida al esfuerzo del anterior puente de menos, nos daba la puntilla a nuestros resentidos brazos.

Terminaba la ferrata en una bonito y fácil puente tibetano. En definitiva una bonita y atlética vía ferrata, que a mi juicio es una de las mejores que podemos disfrutar en nuestra provincia.

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