Subida al pico El Cielo en recuerdo a nuestros compañeros

Crónica escrita por nuestra compañera Leonor C. Ruiz Calafell:

El sábado 26.11.2022, nos reuníamos un grupo de 30 compañeros, que se dice pronto, para subir juntos hasta el Pico del Cielo, ruta exigente a la par que satisfactoria, que nos permitió ascender a los 1.500 metros de su cumbre, desde la que pudimos disfrutar de una inigualable panorámica de 360 º entre el eje montañoso de las sierras de Tejeda y Almijara y la costa mediterránea de Málaga y Granada.

El sábado fue uno de esos días en los que todo salió “a pedir de boca”; todos llegábamos puntuales a los lugares de partida, nos organizábamos de forma eficaz para ir en los mínimos coches y cumplíamos tiempos estimados de subida y bajada, sin incidencia alguna.

Disfrutamos de un clima perfecto, con sol y algo de fresquito en las zonas más sombrías que permitían refrescarnos en la tediosa subida final. Una vez en cumbre pudimos disfrutar de un Sol radiante, sin nada de viento (bastante habitual en la cumbre de este pico) y de un momento de reunión placentera, pues muchos de nosotros coincidíamos después de varios meses sin vernos, e incluso pudimos disfrutar de nuevos compañeros y de otros que ya no asistimos a las rutas con la asiduidad que desearíamos.

El sábado fue uno de esos días en los que bien se podría culminar esta crónica con una frase que dice algo así como: “no importa el motivo si no reunirnos….”, pero…. nada más lejos de la realidad, pues el motivo fue lo más importante, ese que nos movió ayer a que todo fuese de 10 fue precisamente el “motor” de la actividad, y ello fue recordar y honrar la memoria de nuestros compañeros Pilar, José Solares y Miguel Medel.

Ese motor fue el que movió no sólo físicamente a los 30 compañeros que alcanzamos la cumbre, así como a los que se unieron al almuerzo final, sino a muchos otros que, aunque no pudieron acompañarnos por diversos motivos, sí procuraron estar presentes con sus mensajes.

El sábado también nos acompañaban Pi, José y Miguel, pues cada uno de nosotros iba recordando sus ritmos al caminar, casi podíamos oirles relatar sus anécdotas a lo largo de los senderos así como sus risas y energía, y cada uno de nosotros lográbamos que estuviesen presentes, y eso es lo que logró que esta actividad valiese tanto la pena.

En cumbre pudimos disfrutar de unas palabras dedicadas a ellos, aun mezcladas con lágrimas – pues llorar es también de humanos -, las cuales calmaron unas delicias de la compañera Esperanza, quien preparó con esmero uno de los postres preferidos de Pilar, y quien luego sí que nos acompañó en el almuerzo.

El sábado la ruta culminó con una hazaña no menos complicada que llegar hasta la cumbre, como fue encontrar en Nerja, territorio ya “gringo”, un lugar en el que nos diesen de comer a más de 30 en época pre-navideña y a horas más que intempestivas si tenemos en cuenta que allí ya se almuerza a la “hora de los churros”.

Hazaña que lograron Pedro Navas y Alejandro Bueno, a quienes hay que felicitar porque nuevamente la culminación de la ruta salía de 10.

Por Pi, José y Miguel nos reuníamos, caminábamos, aplaudíamos en cumbre y brindábamos, por ellos 3 intentaremos, cada año, poder dedicarles al menos un día, aunque muchos de nosotros les recordemos otros muchos a lo largo del año.

Por ellos y para ellos.

Utilizamos cookies propias y de terceros. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso. Puedes ver más información aquí

Utilizamos cookies propias y de terceros. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso.

Cerrar